¿Para qué sirven los masajes?

 

Desde hace más de 5000 años, la terapia del masaje se ha utilizado con el fin de sanar heridas, aliviar el dolor y prevenir o curar enfermedades. La historia parte desde las más antiguas civilizaciones en la India, pasando por Egipto, China, Japón y Grecia hasta llegar a Europa y Estados Unidos. Cada una de estas culturas y civilizaciones usaban el masaje para fines específicos.

Es muy probable que las terapias de masaje surgieran alrededor del 3000 a.C en la India, específicamente dentro de la rama del Ayurveda, y era utilizado un método sagrado de curación natural. Posteriormente, pasó al área de la medicina China (2700 a.C) en la que los practicantes de artes marciales y Budistas y Taoístas incorporaron los masajes como parte de su práctica de yoga. El objetivo crear flujos de energía que permitieran sanar el cuerpo.

 

No fue hasta el 800 d.C que la masoterapia llegó a Grecia, la cual era empleada para mantener saludables y cuidar los cuerpos de los grandes atletas. Fue en esta época en la que se añadió el uso de hierbas y aceites para mejorar los beneficios de los masajes.

Dando un gran salto en el tiempo, en 1800 el médico sueco Pehr Henrik Ling desarrolló un sistema que combinaba el masaje con la gimnasia médica y la fisiología. Este método fue muy utilizado en las escuelas de gimnasias en Suecia y Estados Unidos.

Así, con su llegada a Estados Unidos en el siglo XX, surgieron diferentes técnicas de la masoterapia. Particularmente, este ejercicio era aplicado en los pacientes y heridos durante la Primera Guerra Mundial. En la segunda mitad del siglo, la masoterapia creció exponencialmente abriéndose ante todo el mercado y se expandió alrededor del mundo.

Actualmente, aunque muchos cambios han atravesado la masoterapia, ésta continúa utilizando métodos antiguos. Es importante dar cuenta que si una práctica ha prevalecido tanto tiempo se debe a que es efectiva y necesaria.

 

Si hoy en día vivimos el boom del wellness es porque hemos olvidado lo importante que es cuidar y sanar nuestro cuerpo. Debemos  quererlo y sanarlo, darle ese respiro que tanto necesita.

 

Cuidar nuestro cuerpo no sólo significa realizar actividad física y comer saludablemente, hay que ir más allá, aprender a escucharlo. Agregar un masaje a tu rutina te brinda beneficios físicos y mentales. No podemos ser egoístas con nuestro cuerpo pues sin él, simplemente no existimos.

Hoy tenemos las cosas más fáciles, todo llega a nosotros: pedir un masaje a domicilio, crear un spa en casa, descargar vídeos de meditación. ¡No hay excusas! Si atendemos a nuestro cuerpo, él nos responderá de la misma manera.

 

“Mente, cuerpo y ser están integrados en una visión de bienestar. Aprende el arte de vivir con el cuidado del cuerpo” – Osho

 

 

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *