Cada diciembre preparamos nuestras listas de resoluciones para el año que viene. Trazamos metas todo el tiempo (diarias, mensuales y semanales) pero cuando elegimos las del año nuevo, las cosas se complican y, la mayoría de las personas, fallamos en el intento. ¿Por qué sucede esto?

Tal vez la respuesta está en que las resoluciones de año nuevo parecen ser grandes cambios y ponemos la barra muy alta. Especialmente, porque en resoluciones a largo plazo no tenemos recompensas inmediatas. Por ejemplo, si tu meta es bajar algunos kilos de más, aunque hagas dieta y ejercicio, ver cambios va a tomar tiempo. Y sí, al principio puede ser desalentador.

Para evitar esto, crea una lista de resoluciones en las que también escribas una recompensa, la idea es que estas metas sean alcanzables. En vez de solamente escribir objetivos, crea hábitos y así, será más fácil el proceso.

Retomando el ejemplo anterior, si deseas perder unos kilos, no escribas una meta como: “bajar de peso”, ya que esto es muy general. En su lugar, haz un plan y traza metas detalladas que se vinculen con la resolución general, es decir, puedes poner: “correr 30 min diarios por un mes” o “comer saludablemente por 10 días seguidos”. Estos pequeños objetivos son más fáciles de alcanzar y, a su vez, mantienes una disciplina.

Una vez que tengas tus objetivos, traza tus recompensas. De la misma forma, estos premios no tienen que ser enormes sino pequeños pero igual de satisfactorios. Trata de que esas recompensas fortalezcan tu comportamiento deseado. Si tu premio por haber hecho dieta toda la semana es darte un “atascón” el viernes, entonces no estás reforzando tus metas positivamente . No significa que no puedas comerte esos tacos o el pastel, sino que busques un equilibrio.

Si cumpliste una resolución que fue meditar 30 min por 15 días, puedes comprarte un incienso nuevo o algún libro que se vincule con tu práctica.

De la misma manera, si has sido productivo o te has ejercitado toda la semana, como recompensa pide un masaje a domicilio o haz un día de spa en casa. Este tipo de premios no sólo te ayudan reducir tu estrés sino que también le dan un descanso a tu cuerpo, lo cual te permitirá rendir mejor en el trabajo o entrenamiento.

La fórmula para escoger tu recompensa es que sea algo que te haga sentir bien. Tiene que ser algo que resuene contigo y que te permita combinar tus resoluciones con tus deseos. Así, ¡la motivación crecerá por sí sola!

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